
La diferencia, en pocas palabras
Un presupuesto cerrado es un precio total por un alcance descrito de antemano. Un presupuesto por medición fija precios unitarios, por ejemplo por metro cuadrado de alicatado o por metro lineal de tabique, y el total se calcula con lo que realmente se ejecuta.
El primero da previsibilidad, pero exige un proyecto terminado antes de firmar. El segundo es más justo cuando el volumen no se puede conocer con antelación, pero la cifra final solo se ve al acabar. Para un piso en una finca antigua suele encajar mejor un sistema mixto. La elección no depende de cuánto confíe en el contratista, sino de cuánto se sabe de la vivienda antes de empezar.
Precio cerrado: qué debe estar listo antes de firmar
Un presupuesto cerrado aguanta exactamente lo que aguante la descripción del alcance. Para que funcione, antes de firmar hacen falta planos acotados, alzados de baños y cocina, esquema eléctrico y los modelos elegidos de azulejo, sanitarios, puertas y suelos con su referencia.
Si el presupuesto dice «alicatado de baño» sin referencia ni metros, el precio solo está cerrado sobre el papel. La primera elección de un azulejo más caro que el que tenía en mente el contratista se convierte en un extra. Cualquier cambio posterior a la firma se documenta aparte, con su precio y su efecto en el plazo.
Este sistema encaja bien en reformas de acabados sin mover tabiques y en obras donde todo está elegido de antemano.
Por medición: cómo funciona
Un presupuesto por medición contiene precios unitarios y cantidades estimadas. El total es una referencia, no un compromiso. Usted paga lo que realmente se ejecuta.
La clave es cómo se mide. Acuerden antes los criterios: si los huecos de puertas y ventanas se descuentan del alicatado, si los cortes se cobran aparte, cómo se cuentan derrames, cajones de techo y rozas. Si los criterios no están por escrito, dos personas medirán cifras distintas en el mismo baño, y las dos tendrán su parte de razón.
Lo mejor es medir de forma conjunta, por fases, y firmar un acta mientras todo está a la vista. Una roza eléctrica ya no se puede medir cuando está enyesada.
El sistema mixto para un piso antiguo
En un piso del Eixample no se puede saber de antemano en qué estado están las vigas bajo el parquet, cuántos centímetros de recrecido habrá que quitar o qué esconde el alicatado viejo. Un presupuesto honesto para esa obra se divide en dos partes.
Todo lo que se puede describir va a precio cerrado: tabiques según plano, electricidad según esquema, sanitarios según especificación, acabados según los materiales elegidos.
Todo lo que depende de abrir va a precios unitarios con cantidad estimada: reparación o refuerzo de vigas, nivelación por encima del grosor previsto, sustitución de tramos de bajante. Y se deja escrito cómo se aprueban esos trabajos: el contratista enseña el problema, lo fotografía, indica la cantidad a precio unitario y usted lo confirma por escrito antes de empezar.
Dónde falla cada sistema
El precio cerrado falla cuando se firma sin proyecto. O el contratista mete en el precio un colchón para lo desconocido, y usted paga de más, o mete lo mínimo y después lo recupera con extras.
La medición falla cuando hay precios unitarios pero no criterios de medición ni límites. El total sube sin techo y solo lo puede controlar estando todo el día en la obra.
Los dos fallan si no está claro a qué precios se valoran los trabajos nuevos que no figuraban en el presupuesto. Esos precios, o el procedimiento para fijarlos, deben estar en el contrato. Qué hacer si el presupuesto ya se ha disparado lo tratamos en otro artículo.
Cómo trabajamos nosotros
Preparamos el presupuesto después de la visita y las mediciones, partida por partida. Lo que se puede definir de antemano va cerrado; lo que depende de abrir se separa en partidas con precio unitario y procedimiento de aprobación. Los pagos siguen el contrato, por fases ligadas al trabajo realizado.
Como referencia, una reforma integral con nosotros parte de 1.000 €/m² sin IVA en el nivel Basic, de 2.000 €/m² en Standard y de 3.000 €/m² en Luxury. Cada obra tiene un único responsable, en ruso o castellano. Respondemos a las solicitudes en menos de una hora.