BCNYARD■
+34 631 09 68 62WhatsAppTelegram
ESENRU

Guías

Qué hacer si el presupuesto de tu reforma se dispara a mitad de obra

Cuando el presupuesto crece a mitad de obra, primero separe el sobrecoste por su origen y después decida qué pagar, qué simplificar y qué aplazar.

Sala de integración sensorial con suelo técnico
Fotografía del proyecto Urgel · BCN YARD

Qué hacer primero

Deje de aprobar trabajos nuevos hasta tener claras las cifras. Separe el sobrecoste por su origen, pida una valoración por escrito de cada partida y solo entonces decida: pagar, simplificar o aplazar. Esto lleva unos días, y durante ese tiempo el equipo puede seguir trabajando con normalidad en lo ya acordado.

Lo que no conviene hacer es suspender por su cuenta los pagos de fases ya ejecutadas y recibidas. Eso convierte una discusión sobre trabajos extra en una discusión sobre incumplimiento de contrato, que se resuelve más despacio y sale más cara. La conversación sobre las nuevas cantidades va por separado del pago de lo que ya está hecho.

Separe el sobrecoste en tres orígenes

El primero son sus propios cambios: otro azulejo, un enchufe más, mover una puerta, un armario empotrado que no estaba en el proyecto. Son decisiones suyas y se pagan, pero a un precio acordado de antemano.

El segundo son las sorpresas técnicas que no se veían antes del derribo. En un piso del Eixample puede aparecer bajo el pavimento antiguo un forjado dañado; en un edificio de los años sesenta, tuberías de plomo o una instalación eléctrica sin toma de tierra. Un contratista honesto advierte de estos riesgos desde el principio, y parte de ellos los cubre la partida de imprevistos si el presupuesto la incluía.

El tercero es un error de cálculo del propio contratista: menos metros de alicatado que superficie de pared, un recrecido que olvidó demoler, la retirada de escombros sin contar. Ese riesgo no es suyo. Muestre con calma la diferencia respecto al presupuesto y al contrato, y hablen de quién la asume. Separado así, el sobrecoste se discute con datos y no con emociones.

Coteje con el presupuesto y el contrato

Abra el contrato y busque tres cosas. Qué tipo de presupuesto tiene: precio cerrado por un alcance acordado o pago según medición real. En el primer caso, que crezca el volumen sin cambiar el proyecto es cosa del contratista; en el segundo, es parte normal del proceso, pero entonces deben enseñarle la hoja de mediciones. La diferencia entre ambos modelos se explica en un artículo aparte.

Después, si el contrato recoge un procedimiento para aprobar cambios y una partida de imprevistos. Si el procedimiento existe y los trabajos se hicieron sin aprobación escrita, su posición es sólida. Si no existe, conviene incorporarlo ahora con un anexo, antes del siguiente trabajo extra.

Cada extra, por escrito y antes de hacerlo

Para cada trabajo adicional, pida un documento breve: qué se hace exactamente, en qué cantidad, a qué precio unitario y cómo afecta al plazo. El precio unitario se toma, en lo posible, del presupuesto original: si el alicatado de pared tenía un precio por metro, los metros nuevos no deberían costar más sin explicación. Lo firma y el trabajo se ejecuta. El «sí, hazlo» en el pasillo es la fuente más frecuente de discusiones al final de una reforma.

Hay una excepción: las situaciones técnicas urgentes, como una fuga en una tubería recién abierta. Se resuelven en el momento, pero ese mismo día se dejan fotos y un mensaje escrito con la descripción. La valoración llega después, pero el hecho y la fecha ya constan.

Dónde recortar y dónde no

Se puede recortar lo que es fácil de añadir después: iluminación decorativa, parte del mobiliario, textiles, el interior de un vestidor que se puede encargar dentro de seis meses. Se puede simplificar el despiece del azulejo o el formato, si no afecta a pendientes ni encuentros.

No se recorta lo que queda cerrado para siempre: instalaciones, impermeabilización, aislamiento acústico, electricidad empotrada, preparación del soporte del suelo. Ahorrar ahí vuelve al año en forma de fuga o de grietas, y entonces se paga el derribo de un acabado ya terminado. Si hay que elegir, es mejor mudarse sin parte de los muebles que con paredes nuevas por fuera y viejas por dentro.

Cuándo pedir una segunda opinión

Si el sobrecoste es importante y afecta a estructura o instalaciones, del tipo «hay que reforzar la viga» o «hay que cambiar el montante entero», es razonable llamar a un técnico independiente, por ejemplo un arquitecto técnico, antes de aprobarlo. Mira lo que se ha abierto, no el presupuesto, y dice si hace falta el trabajo con ese alcance. Su visita cuesta dinero, pero muchísimo menos que un refuerzo de forjado innecesario.

Para extras pequeños la segunda opinión no suele compensar: es más sencillo comparar el precio unitario con el presupuesto.

Cómo reducimos el riesgo de sobrecoste

Preparamos el presupuesto solo después de la visita y las mediciones, y en él se ve qué incluye y qué no. El pago se hace según contrato y por fases, así que usted paga lo hecho, no lo prometido. Cualquier cambio se valora y se acuerda primero por escrito. Hay un único responsable de obra, y todos los extras pasan por él, no por distintos operarios.

En un edificio antiguo no se pueden eliminar del todo las sorpresas: lo que hay dentro de un muro solo se ve al abrirlo. Pero sí se puede conseguir que cada sorpresa se convierta en un documento claro con precio, y no en una cifra inesperada al final.

BCN YARD / Contacto

Cuéntanos qué tienes en mente.

Zona de servicio: Barcelona y su provincia.

La recepción de solicitudes aún no está conectada. Puedes completar y descargar un resumen; no se enviará a la empresa.

  • Equipo propio y subcontratas de confianza
  • Hablamos ruso y español
  • Respondemos en menos de una hora
  • Pago por fases según contrato
  1. 01Inmueble
  2. 02Servicios
  3. 03Dimensiones y zona
  4. 04Calendario
  5. 05Contacto
Inmueble