
La regla principal
Un cambio durante la obra solo se ejecuta después de tres pasos: usted describe qué cambia; el contratista valora precio, plazo y trabajos afectados; usted lo confirma por escrito. Todo lo que se hace saltándose esa cadena acaba en discusión al liquidar.
Cambiar de idea durante una reforma es normal. El problema aparece cuando el cambio solo existe en un audio al encargado y la cuadrilla lo hace «como lo entendió».
Cuándo cambiar sale barato y cuándo caro
El precio de un cambio depende de la fase en la que está la obra. Antes de las instalaciones, mover un enchufe es una corrección en el esquema. Con el cable ya tendido, es una roza y un cable nuevos. Con la pared enyesada y pintada, es roza, tapado, masilla y pintura de toda la pared.
Con la fontanería pasa lo mismo: mover un lavabo antes de la solera casi no cuesta nada; con el alicatado hecho, supone levantar azulejo, un nuevo recorrido de desagüe y azulejo nuevo, que además hay que encontrar del mismo lote.
La conclusión práctica: cuantas más decisiones se toman antes de demoler, menos cambios caros habrá después. Cocina, baños y electricidad conviene cerrarlos por completo antes de empezar las instalaciones.
Cómo describir el cambio
Describa la decisión anterior y la nueva: qué producto, dónde, qué cantidad, qué acabado. Adjunte la referencia, una foto o una marca en el plano. Un «hazlo como hablamos» no sirve: en dos semanas nadie recordará qué se habló exactamente.
Separe la pregunta de la decisión. «¿Cuánto costaría mover la puerta?» es una pregunta, y la cuadrilla no debe empezar a trabajar por ella. Si todavía está comparando opciones, escríbalo tal cual: «de momento, no ejecutar».
Qué debe mostrar la valoración
Una buena valoración de un cambio responde a cinco preguntas. Cuánto cuesta el cambio en sí. Qué trabajos ya hechos habrá que rehacer o tirar. Qué material pedido no se puede devolver: muebles a medida, puertas y vidrios fabricados a medida normalmente no se devuelven. Cuánto se alarga el plazo y si eso desplaza otros trabajos. Si el cambio altera el régimen del permiso: mover un tabique puede dejar la obra fuera de lo comunicado al ayuntamiento.
Un material más barato no siempre abarata la reforma. Cambiar un azulejo por otro de distinto grosor altera la cota del suelo, los umbrales y las puertas. Pida una comparación de todas las partidas afectadas, no solo del precio del material.
Un ejemplo: una puerta en una obra con puertas ocultas
En el centro de psicología infantil de 250 m² en el Eixample, que hicimos entre enero y junio de 2026, había 24 puertas ocultas enrasadas con la pared. En una obra así, mover una puerta medio metro después de montar el premarco oculto supondría un premarco nuevo, rehacer el tabique, volver a emplastecer y pintar la pared, mover el interruptor y quizá cambiar la escena de iluminación.
Un cambio así es perfectamente posible. Pero el cliente debe ver la cadena completa de trabajos y el importe antes de que la cuadrilla coja la radial, no en la factura final.
Cuando el cambio lo propone el contratista
Los cambios también llegan desde el otro lado. Al demoler aparece una viga podrida o una tubería que no se puede dejar, o el material elegido ha dejado de fabricarse. El procedimiento es el mismo: el contratista enseña el problema en obra o en foto, propone una solución con precio y plazo, y usted la confirma por escrito antes de ejecutarla.
Sustituir un material por un «equivalente» sin su conformidad no es un detalle de obra, sino un incumplimiento de lo acordado, aunque el equivalente no sea peor. Cómo valorar una sustitución así y cuándo está justificado un aumento de precio lo explicamos en otros artículos.
Una sola versión aprobada
El cambio aceptado se registra con fecha y con referencia al presupuesto o plano actualizado. En ese momento se decide quién avisa a la cuadrilla y a los proveedores: si lo sabe el encargado pero no el carpintero que fabrica el armario, el error está garantizado. Las opciones rechazadas también se anotan, para que no circulen por la obra como aprobadas.
En la revisión final los cambios se comprueban aparte, con su lista, y se incluyen en la liquidación.
En nuestras obras un único responsable lleva el proyecto y los cambios pasan por él: valoración antes de ejecutar, aprobación por escrito y traslado a la cuadrilla. Pagos por fases según contrato, en ruso o castellano. Respondemos a las solicitudes en menos de una hora.