
Respuesta corta: por qué importa tanto el domicilio
Si el contratista no tiene un domicilio verificable, no tiene dónde enviarle una reclamación formal ni dónde demandarle cuando, un año después, aparezca un defecto. Un móvil se apaga y un perfil en redes se borra; el domicilio social sigue en el registro.
En España casi todos los pasos formales entre cliente y contratista van ligados a una dirección. El burofax con una reclamación se envía al domicilio de la empresa. Una demanda necesita la dirección del demandado. Si esa dirección es ficticia, cada paso se convierte en una búsqueda, y el tiempo juega en su contra.
Dónde consultar el domicilio y cómo cruzarlo
Una sociedad (SL, SA, SLU) tiene un domicilio social inscrito en el Registro Mercantil. La nota simple se pide en línea por un importe reducido, y los cambios de domicilio se publican en el BORME, de consulta gratuita. Un autónomo tiene un domicilio fiscal, que debe figurar en sus facturas.
Después, simple cruce de datos. La dirección del contrato, del presupuesto, de la factura y del registro tiene que coincidir, igual que el nombre y el NIF. Si el presupuesto lo firma una empresa, el contrato otra y le piden pagar a una tercera, deténgase. La comprobación del NIF y de la existencia de la empresa tiene su propio artículo; aquí nos centramos en la dirección.
Autónomo, oficina virtual y empresa fantasma
Un profesional autónomo pequeño y honesto suele estar dado de alta en su domicilio particular. No pasa nada si la dirección es real, los datos coinciden y la persona los facilita sin problema.
Muchas sociedades usan servicios de domiciliación: el domicilio social está en un centro de negocios o en una gestoría. Es legal. Pero entonces pregunte dónde tiene la empresa su base real: almacén, taller u oficina donde se pueda ir. La señal de alarma no es el tamaño, sino no poder saber con quién trata: la dirección lleva a un buzón, en ella figuran cientos de sociedades y la pregunta por el almacén recibe evasivas.
Comprobación en media hora
Tome la dirección del presupuesto y búsquela en un mapa con vista de calle. Mire qué hay: un edificio de viviendas, una oficina, una nave o un solar. Busque en internet la dirección junto con el nombre de la empresa: una empresa real aparece en directorios, en su web y en ofertas de empleo.
Si la reforma supera varias decenas de miles de euros, no dude en pasar por la dirección o en pedir una reunión en la oficina. Pregunte cuánto tiempo lleva la empresa allí. Una respuesta evasiva a una pregunta tan simple dice tanto como la propia dirección.
Mire también la web de la empresa. Si solo hay un formulario y un móvil, sin razón social ni NIF al pie de página, pida los datos directamente. Las empresas que trabajan en construcción como contratistas o subcontratistas se inscriben en el REA, el Registro de Empresas Acreditadas, donde también consta su domicilio.
Por qué importa cuando la obra ya ha terminado
La mayoría de problemas de una reforma no se ven el día de la entrega. Una fisura en el recrecido, una fuga en una tubería empotrada o un azulejo que se despega aparecen meses después. La Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) establece la responsabilidad de los agentes de la edificación por defectos también después de la entrega, pero solo sirve si puede localizar a quien responde.
Guarde contrato, presupuesto, facturas y actas de entrega con los datos de la empresa. Si cambia de domicilio, se verá en el registro y podrá dirigir la reclamación a la nueva dirección.
Lo que un contratista serio muestra sin que se lo pidan
Una empresa seria no espera a que le pregunten por la dirección. Su razón social, NIF y domicilio figuran en el presupuesto, en el contrato y en cada factura, y coinciden con el registro. Puede reunirse con ella donde realmente trabaja.
BCN YARD es BCNYARD, SLU, con sede en Castelldefels. Los datos aparecen en el presupuesto y en el contrato, los pagos se hacen por fases a la cuenta de la sociedad y cada obra tiene un único responsable. Si tiene dudas, compruebe nuestros datos en el registro igual que los de cualquier otro contratista.