
Respuesta corta: cuándo cabe una isla
Una isla cabe cuando puede dejar alrededor de 90–100 cm libres por todos sus lados, y unos 120 cm si cocinan dos personas a la vez; si no llega a esas medidas, una península funciona mejor. La isla es un módulo exento con paso por los cuatro lados; la península está unida por un extremo a la pared o al resto de muebles.
En la práctica, una isla con encimera útil necesita una cocina de al menos 3,5–4 m de ancho contando los muebles de pared. Muchos pisos de Barcelona no llegan, y ahí una península bien dimensionada da la misma barra, el mismo almacenaje y un paso más cómodo.
Mida con los muebles reales, no en el plano vacío
El error más habitual es medir la isla contra las paredes, sin contar el grosor de los muebles, la puerta del lavavajillas abierta o las sillas de la barra. Un lavavajillas abierto ocupa unos 60 cm; si queda frente a la isla con 90 cm de paso, nadie pasa mientras se carga.
Dibuje en planta, a escala, los muebles de pared, la isla o la península, los taburetes con alguien sentado y las puertas de horno y frigorífico abiertas. Después marque en el suelo con cinta de pintor las dimensiones reales antes de encargar nada. Diez minutos con la cinta evitan una isla que estorba durante los próximos veinte años.
Fregadero o placa en la isla: desagüe y extracción
Una isla solo con encimera y almacenaje es sencilla. Con fregadero o placa, se convierte en obra: el desagüe tiene que llegar a la bajante con pendiente por debajo del suelo, y la extracción de humos necesita una campana de techo con conducto por el falso techo hasta fachada o patio, o una placa con extracción integrada.
En un piso antiguo, la pendiente del desagüe desde el centro de la sala puede obligar a elevar el suelo varios centímetros o a colocar una bomba de evacuación. Una península pegada a la pared de instalaciones resuelve lo mismo con mucho menos trabajo. Estas decisiones se toman antes de la demolición, porque condicionan la solera y el techo.
Barra y asientos: medidas que se notan
Para sentarse cómodamente en una isla o península, la encimera debe volar unos 25–30 cm sobre los muebles bajos, y cada taburete necesita unos 60 cm de ancho. Una barra de 180 cm da para tres personas, no para cuatro.
A altura de encimera, unos 90 cm, se usan taburetes medios y la barra sirve también para preparar comida. Una barra elevada separa visualmente la cocina del salón y esconde el desorden de la encimera, pero se usa menos para comer. Si en casa hay niños pequeños o personas mayores, la altura normal suele ser la opción más práctica.
Enchufes y luz en la isla
Una isla sin enchufes se convierte en un sitio donde no se puede usar la batidora ni cargar el móvil. Como no tiene pared, la toma llega por el suelo: un tubo bajo la solera hasta el mueble y enchufes en el lateral o escamoteables en la encimera. Esto se decide antes de hacer el suelo, igual que la posición exacta de la isla.
Las lámparas colgantes sobre la isla se centran con la encimera, no con la habitación, y conviene que tengan su propio encendido. La luz de trabajo sobre la placa y el fregadero la resuelve la campana o focos empotrados. Las tres capas de luz de una cocina las detallamos en un artículo aparte.
Cómo cambia la relación con el salón
Una isla pone a quien cocina de cara al salón y convierte la cocina en el centro de la vivienda. También deja a la vista todo lo que hay sobre la encimera, así que pide almacenaje suficiente y una campana silenciosa. Una península marca un límite más claro entre cocinar y estar, y en salones medianos deja más espacio para el comedor.
En el piso Urgel del Eixample, 109,80 m² con cuatro dormitorios, la cocina abierta forma parte de la zona de día, junto al parquet en espiga. En un caso así, los frentes de cocina se eligen pensando en cómo se ven desde el sofá, no solo desde la placa. La decisión entre isla y península se toma igual: con el plano de mobiliario completo, no solo con el de la cocina.
Siguiente paso
Envíenos el plano o las medidas de la cocina y el salón y díganos cuántas personas cocinan y comen en casa. Respondemos en el plazo de una hora y en la visita comprobamos dónde están las bajantes y por dónde puede salir la extracción, que suelen decidir la respuesta antes que el gusto.