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Iluminación de cocina: los tres tipos que necesita, no uno solo

Una cocina necesita tres capas de luz: general, de trabajo sobre la encimera y de ambiente. Se planifican con el plano de muebles, antes de la instalación eléctrica.

Cocina abierta con iluminación lineal y suelo de espiga
Fotografía del proyecto Urgel · BCN YARD

Tres capas de luz y por qué una no basta

Una cocina necesita tres capas de iluminación: luz general para toda la estancia, luz de trabajo justo sobre la encimera y luz de ambiente, que por la noche integra la cocina en la casa. Un único punto en el centro del techo no basta porque queda a su espalda: al cortar, su propia cabeza y hombros proyectan sombra justo sobre la tabla.

Cada capa se enciende por separado. Por la mañana se usa toda la luz; en la cena, solo la de ambiente y algo de la general. Eso se resuelve con circuitos independientes, y hay que preverlos antes de que se cierren las paredes.

Luz general: una retícula, no un punto

La luz general suele resolverse con empotrables en el falso techo. La regla de colocación: la línea de focos sobre la zona de trabajo no va por el centro de la cocina, sino más o menos sobre el borde delantero de la encimera, a 30–40 cm de los frentes de los muebles altos. Así la luz cae delante de usted y no por detrás.

La retícula se ajusta al plano de muebles, no al centro de la habitación. Si no, un foco acaba justo encima de una puerta abierta de mueble alto y otro sobre la campana, donde no sirve de nada. Un regulador en la luz general casi siempre compensa.

Luz de trabajo: el perfil en el borde delantero

La luz de trabajo es un perfil LED bajo los muebles altos. Un error frecuente es fijarlo junto a la pared: la luz rebota en el frontal brillante, deslumbra y la parte delantera de la encimera queda en penumbra. El perfil va cerca del borde delantero, empotrado en la base del mueble, con difusor para que no se vean los puntos.

Si no hay muebles altos, algo habitual en cocinas abiertas, la luz de trabajo sale de focos o de una lineal en el techo justo sobre la encimera. Sobre la isla, colgantes, normalmente a 70–80 cm por encima de la superficie para no deslumbrar a quien está sentado.

Elija LED con buena reproducción cromática, CRI 90 o más. Con un CRI bajo la carne parece gris y la verdura, apagada.

Luz de ambiente: la cocina por la noche

La tercera capa entra en juego cuando se ha terminado de cocinar. Luz en el zócalo, iluminación en vitrinas o baldas abiertas, una moldura con luz indirecta junto al techo. Es cálida, alrededor de 2.700 K, siempre regulable, y basta por sí sola para servirse un vaso de agua de noche sin encender todo.

En una cocina abierta, esta capa es la que más pesa. Por la noche la cocina se ve desde el sofá, y si allí solo está encendida una luz de trabajo de 4.000 K, el salón parece una oficina. En el piso Urgel del Eixample la cocina está abierta a la zona de día, y ese tipo de preguntas se resuelven en proyecto: cómo se lee la cocina desde el salón cuando nadie la usa.

Control y temperatura de color

Como mínimo, tres circuitos: general, trabajo y ambiente. Interruptores en la entrada de la cocina y, si hay isla, también junto a ella. Los reguladores se eligen según los drivers concretos de los LED; si no, la luz parpadea a baja intensidad.

Mantenga una sola lógica de temperatura de color. General y trabajo a 3.000 K o a 4.000 K, pero iguales, o aparecerán manchas de distinto tono sobre la encimera. La de ambiente, más cálida.

Y una pregunta que suele llegar tarde: dónde van los drivers de los perfiles. Deben quedar accesibles sin desmontar muebles, por ejemplo en el zócalo o sobre los altos, porque son la pieza que antes falla.

Cuándo planificar y qué sale más caro

La luz de la cocina se dibuja a la vez que el plano de muebles, antes de la instalación eléctrica. Los errores más caros: la salida de cable del perfil no coincide con el mueble; focos que no cuadran con la distribución; se olvida el punto de luz para iluminar el interior de un mueble. Cada uno supone abrir un techo o una pared ya terminados.

De los escenarios de luz de toda la vivienda hablamos en otra guía. Para la cocina basta una regla: primero los muebles al milímetro, después la luz, después el electricista.

Siguiente paso

Envíenos el plano de la cocina o el proyecto de muebles si ya lo tiene. Le superpondremos las tres capas de luz y los circuitos, y le diremos qué hay que prever antes de la instalación eléctrica. Respondemos en menos de una hora, en castellano o en ruso.

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