
En resumen: qué pasa y qué depende de usted
El tipo de cimentación no lo elige el propietario, lo define el técnico a partir del estudio geotécnico. Lo que le toca al cliente en esta fase es otra cosa: no mover el emplazamiento de la casa, decidir con tiempo por dónde atravesarán la cimentación las acometidas y conseguir fotos y documentos de todo lo que en unas semanas quedará enterrado.
En obra verá una excavación o zanjas, armaduras y el vertido del hormigón. Parece un trabajo tosco y rápido. Pero es aquí donde se cometen errores que después no se pueden ver ni corregir de forma barata.
De qué depende el tipo de cimentación
Zapatas aisladas bajo pilares, zapatas corridas bajo muros, losa, pilotes: la elección sale del cálculo según la capacidad portante real del terreno en su parcela. El argumento de que el vecino hizo losa y la casa está perfecta no sirve. Dos parcelas separadas por una calle pueden ser muy distintas.
Pongamos una casa en Castelldefels. Cerca del mar el terreno puede ser arenoso y el nivel freático estar más alto; en las laderas del Garraf, en cambio, aparece roca junto a rellenos. En el primer caso la preocupación son los asientos y el agua; en el segundo, cómo apoyar la casa sobre un terreno heterogéneo. La diferencia entre topografía y geotecnia la explicamos en otro artículo; aquí basta con saber que sin estudio geotécnico no se proyecta una cimentación.
La secuencia en obra
Primero el replanteo: el topógrafo marca los ejes de la casa en la parcela. Después la excavación de zapatas o losa, el hormigón de limpieza para que la armadura no toque el terreno y la colocación de armaduras y encofrados. Antes de hormigonar, la dirección facultativa revisa la armadura: diámetros, separaciones, recubrimientos y anclaje de las esperas de los pilares. Solo entonces se pide el hormigón.
Si suele pasar por la obra, vaya el día de la revisión de armaduras. Es el último momento en que se ve lo que queda dentro.
Lo que se deja previsto ahora y no después
A través de la cimentación y por debajo de ella pasan las acometidas de agua, electricidad y telecomunicaciones, el saneamiento y los tubos hacia la piscina y el jardín. Para todo eso se colocan pasatubos en el lugar y a la profundidad correctos. Perforar una cimentación de hormigón terminada no siempre es posible, y donde lo es resulta caro y requiere el visto bueno del técnico.
En la cimentación se deja también la toma de tierra. Si hay sótano o un cuarto técnico enterrado, se resuelven la impermeabilización de los muros y el drenaje perimetral. En una casa con piscina y placas solares (construimos una unifamiliar así de principio a fin entre 2022 y 2024), los recorridos hacia la piscina y la zona técnica se definen antes de hormigonar: después no hay por dónde pasarlos.
El hormigón necesita su tiempo
El hormigón gana resistencia poco a poco y los primeros días después del vertido hay que curarlo: con calor se riega o se cubre para que la superficie no se seque y fisure, con lluvia se protege el vertido fresco. Cuándo se puede cargar la cimentación con la estructura siguiente lo decide la dirección facultativa, no el calendario.
Si el contratista propone «ganar una semana» en esta fase, pregunte quién firma esa decisión. Una semana ganada no compensa fisuras en la estructura.
Cuando el terreno no es como decía el informe
El estudio geotécnico se basa en unos pocos sondeos, y la excavación destapa toda la parcela. Si aparece una cimentación antigua, una bolsa de terreno blando, agua o roca donde no se esperaba, decide el técnico: profundizar las zapatas, sustituir el terreno o cambiar el tipo de cimentación. Eso cambia la medición y el precio.
Acuerde de antemano cómo se documentan estos cambios: quién deja constancia del hallazgo, en cuánto tiempo recibe usted la valoración y quién la aprueba. Así una sorpresa en obra se convierte en una decisión clara y no en una discusión.
Qué documentos reunir
Pida al contratista fotos de la armadura antes de hormigonar, con cinta métrica en el encuadre, los albaranes del hormigón con su tipo y hora de llegada, los resultados de los ensayos de probetas si se tomaron y las anotaciones de la dirección facultativa sobre esta fase. Todo ello servirá en la entrega de la casa y, años después, si aparece una duda sobre una grieta.
La cimentación queda enterrada para siempre. El archivo fotográfico es la única manera de ver cómo se hizo.