
Tres operaciones que se repiten en cada planta
La estructura de hormigón de una casa se construye en un ciclo de tres pasos: encofrado, armado y hormigonado. El ciclo se repite en cada nivel, desde la losa sobre la cimentación hasta la cubierta si es de hormigón. Entre ciclos hay una pausa: el hormigón gana resistencia y solo entonces se desencofra y se carga el forjado con la planta siguiente.
Para el propietario es la fase más visible. La cimentación apenas se ve, pero aquí cada semana aparecen pilares, forjados y tramos de escalera, y la casa muestra por primera vez su volumen real. Es justo el momento en que muchos clientes entienden cómo será el salón o la vista desde el dormitorio, y quieren cambiar algo. Más abajo explicamos qué se puede cambiar todavía y qué ya no.
Encofrado: la forma de la casa en madera y metal
El encofrado fija la geometría: secciones de pilares, canto de los forjados, bordes de balcones, huecos de escalera y patinillos. Un error aquí queda en el hormigón para siempre. Por eso antes de armar se comprueban cotas de nivel, aplomado de pilares y medidas de huecos contra el proyecto.
Si quiere hormigón visto, por ejemplo un techo de salón sin enlucir, la decisión se toma antes de encofrar. El hormigón arquitectónico requiere otros paneles, juntas cuidadas y un acuerdo previo sobre las marcas admisibles. Decir «lo dejamos así» después de desencofrar un forjado normal suele acabar en una superficie que igualmente habrá que revestir.
Armado y comprobación antes del vertido
La armadura se coloca según el cálculo del ingeniero: diámetros, separaciones, anclajes y recubrimiento de hormigón sobre el acero. Antes de cada vertido, el técnico responsable comprueba que lo colocado coincide con el proyecto y no con las costumbres de la cuadrilla. Es uno de los controles clave de toda la obra, porque después del hormigón la armadura ya no se ve.
En ese mismo momento se revisan pasatubos y elementos embebidos: huecos en losas para saneamiento, ventilación, conductos de climatización o salidas para la iluminación de la terraza. Cada paso olvidado antes del vertido habrá que perforarlo luego en hormigón terminado, y no siempre lo permitirá el ingeniero. Por eso los recorridos de instalaciones deben estar cerrados antes de empezar la estructura, no después.
Hormigonado y curado
El hormigón llega en camiones hormigonera y se coloca con bomba. En cada suministro se coteja el albarán con el tipo de hormigón pedido, y un laboratorio toma probetas para ensayo: así se verifica que en la casa se ha puesto el hormigón calculado en proyecto. Las exigencias de control las marca el Código Estructural.
Tras el vertido empieza el curado. En verano, en Barcelona y en la costa, la losa se humedece y se protege del sol y del viento para que la superficie no se seque demasiado rápido y fisure. Con lluvia el vertido se aplaza o se protege. Los plazos de desencofrado y puesta en carga los decide el técnico según el elemento y el tiempo, no la cuadrilla a ojo.
Qué puede cambiar todavía el propietario en esta fase
Antes de hormigonar un forjado concreto todavía se puede mover un hueco, añadir un pasatubos para un recorrido futuro o cambiar una salida para un aplique exterior. Después, casi nada sin el ingeniero. Tabiques, acabados, la mayor parte de las instalaciones e incluso algunas ventanas en cerramientos de bloque aún están por hacer, y cambiarlos es más sencillo.
Por eso conviene visitar la obra antes de cada vertido con el responsable y repasar el proyecto: dónde va la cocina, dónde la ducha de obra a ras de suelo, dónde el aire acondicionado. Una pregunta hecha la víspera del vertido cuesta unos minutos. La misma pregunta un mes después cuesta una perforación con corona de diamante, la consulta al ingeniero y una semana de retraso.
Cómo lo vivimos en nuestra casa con piscina
Llevamos de 2022 a 2024 una casa unifamiliar con piscina en ciclo completo, incluidas placas solares en cubierta. Las placas, sus anclajes y el recorrido del cableado hasta el cuarto técnico había que preverlos ya en la fase de estructura, para no perforar después la cubierta terminada y su impermeabilización. Es un buen ejemplo de por qué las instalaciones se acuerdan antes del hormigón.
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