
En resumen: qué orden y por qué
Las instalaciones se ejecutan después de la estructura y los tabiques y antes de enlucidos, placas de yeso, soleras y alicatados. Dentro de esa ventana rige una regla sencilla: primero lo que funciona por gravedad y necesita pendiente, después lo que ocupa mucho volumen y al final lo que se puede doblar. Una vez cerrados los muros, cualquier cambio de recorrido obliga a abrir acabados terminados.
Vale igual para una casa de obra nueva que para una reforma integral de piso. Cambia la escala: en una casa hay más instalaciones y más largas; en un piso hay menos espacio y más limitaciones por los vecinos.
El orden en que entran las instalaciones
Primero va el saneamiento. Los tubos necesitan pendiente, tienen diámetro grande y no se pueden desplazar un par de centímetros sin perderla. Después, los conductos de ventilación y climatización: son lo más voluminoso y fijan la altura de los falsos techos. En tercer lugar, fontanería, calefacción y colectores de suelo radiante. Y por último, electricidad y telecomunicaciones: un cable dentro de su tubo corrugado esquiva sin problema lo que ya está puesto.
Si se altera el orden, el electricista ocupa el mejor recorrido bajo el techo y luego el conducto no cabe. Quedan dos opciones: bajar el falso techo por debajo del proyecto o rehacer el cableado. El suelo radiante siempre se coloca antes de la solera, y su colector debe quedar registrable.
El replanteo, antes del primer tubo
La ejecución empieza con el replanteo en paredes y suelo. Tabiques, huecos de puertas, mobiliario, cocina, electrodomésticos, apliques junto a la cama, televisor: todo tiene que estar decidido y dibujado. No se puede llevar agua al fregadero si aún no existe el proyecto de la cocina, ni poner enchufes junto a la cama si no se sabe contra qué pared irá.
Por eso, al llegar a esta fase, cocina, baños y armarios empotrados ya están proyectados y las medidas de los electrodomésticos confirmadas. En obra cada punto se marca directamente en la pared, con su altura desde el suelo acabado. Es más lento que el «ya lo veremos sobre la marcha», pero después no hay que rozar un enlucido recién hecho.
Un caso real: puertas ocultas y recuperación de calor
En el centro de psicología infantil de 250 m² en el Eixample, que ejecutamos de enero a junio de 2026, había 24 puertas ocultas y un sistema de climatización con recuperación de calor. Las dos soluciones dependen por completo de la fase previa al cierre de muros.
El premarco de una puerta oculta se coloca enrasado con la pared antes del acabado, y junto a él no se puede poner a última hora un interruptor o un enchufe: quedarían en la zona de la hoja. Los conductos de la recuperación son voluminosos y tienen que pasar bajo el forjado antes de cerrar el falso techo. En una obra así, recorridos de conductos, electricidad y posición de cada puerta se resuelven juntos en un mismo plano y por adelantado, no en obra.
Qué debe revisar el propietario antes de cerrar
Antes de cerrar las paredes recorremos la obra con el cliente, planos en mano. Compruebe esta lista. Enchufes junto a la cama, la encimera, la isla, el televisor y el puesto de trabajo, a la altura correcta. Interruptores en el lado del tirador de la puerta, no detrás de la hoja. Puntos de luz sobre la mesa y la isla, no donde le resultó cómodo al electricista. Toma de agua para nevera y cafetera, si hacen falta.
Aparte, los refuerzos dentro de la pared para cargas: televisor, muebles colgados, estanterías, rieles de cortina. Y tubos vacíos de reserva: al televisor, al jardín, a la cubierta para unas futuras placas solares. Un tubo vacío hoy cuesta muy poco; un recorrido nuevo en una casa terminada es otra obra.
Pruebas y registro fotográfico
Antes de cerrar, la fontanería y la calefacción se prueban a presión, y el saneamiento con agua y comprobación de pendientes. El resultado queda documentado: una fuga encontrada ahora cuesta un manguito; encontrada dentro de un año, el techo del vecino o el propio parquet.
Cada pared se fotografía con el metro en el encuadre, para que años después se sepa por dónde va un tubo y dónde no se debe taladrar. Esas fotos y los esquemas de instalaciones actualizados quedan en manos del propietario con el resto de la documentación. En una casa es especialmente útil: hay muchos recorridos y al cabo de unos años nadie recuerda por dónde pasa el cable de la bomba de la piscina.
Lo que cuesta un cambio después de cerrar
Mover un enchufe antes de enlucir es media hora de electricista. Moverlo después de pintar supone abrir la pared, hacer un recorrido nuevo, enlucir, emplastecer y volver a pintar la pared entera para que no quede mancha. Si la pared está alicatada, se suma el desmontaje y la búsqueda de piezas del mismo lote, que quizá ya no existan.
Por eso los cambios conviene hacerlos justo en la revisión previa al cierre y dejarlos por escrito. Es el único momento de la obra en que cambiar de opinión casi no cuesta nada.