
La respuesta corta
Una reforma integral de un piso de 80–110 m² en Barcelona suele llevar entre 3 y 6 meses de obra, a los que hay que sumar el tiempo del proyecto, el presupuesto y el permiso municipal. Un baño completo ronda las 3–5 semanas y una cocina, 4–6 semanas si los muebles ya están encargados.
Son referencias de mercado, no una promesa: el plazo real depende del alcance, de los permisos y de los suministros. En reformas de gama alta el calendario tiende al extremo superior, porque la carpintería a medida, el parquet en espiga, las puertas ocultas o la piedra natural necesitan más tiempo de fabricación y de montaje que un material de almacén.
Conviene contar el plazo desde el día en que decide reformar hasta el día en que entra a vivir, no desde el primer golpe de maza. Entre esas dos fechas hay cinco etapas, y solo una de ellas ocurre dentro del piso.
Cinco etapas entre la decisión y la mudanza
Primero, la visita: mediciones, catas en paredes y suelos y presupuesto por partidas. Segundo, el proyecto: distribución, instalaciones y elección de materiales. Tercero, el permiso del Ayuntamiento y el aviso o la autorización de la comunidad de propietarios. Cuarto, la obra. Quinto, limpieza, puesta en marcha, repaso final, muebles y mudanza.
Las tres primeras etapas pueden solaparse si se organizan bien. Mientras se prepara la documentación del permiso, ya se puede elegir el azulejo y pedir la cocina. Si se hacen una detrás de otra, la preparación se alarga semanas sin que en el piso pase nada.
Cuánto tarda el Ayuntamiento depende del tipo de trámite: comunicado inmediato, diferido o licencia de obra mayor. Lo explicamos en un artículo aparte; aquí basta con saber que ese plazo se confirma antes de firmar el calendario de obra, no después.
Cuánto dura cada fase de obra
Tomemos un piso de unos 100 m² en una finca del Eixample con reforma integral. Derribos y retirada de escombros: 1–2 semanas, más lo que aparezca al abrir. Obra gruesa, es decir, tabiques nuevos, electricidad, fontanería, ventilación y climatización: 4–6 semanas. Recrecidos, yesos y pladur: 3–4 semanas, más el secado.
El secado es donde más se pierde por impaciencia. Sobre un recrecido húmedo no se coloca parquet: medimos la humedad con aparato y no a ojo, porque un suelo de madera que se levanta a los tres meses cuesta más que esperar diez días.
Después vienen los acabados, alicatados, parquet y pintura, con 4–6 semanas. El montaje de cocina, carpintería, puertas, sanitarios y luminarias lleva 2–4 semanas. La limpieza, la puesta en marcha y la lista de repasos, 1–2 semanas. Las fases se solapan en parte, y por eso el total queda en esos 3–6 meses y no en la suma de todo.
Qué alarga una obra con más frecuencia
Lo oculto. En una finca antigua aparecen vigas de madera tocadas, tuberías de plomo o bajantes de fundición. Los bajantes y montantes son elementos comunes, y su sustitución se acuerda con el administrador, lo que añade días de gestión aunque el trabajo sea corto. Por eso hacemos catas antes del presupuesto y no después.
Los suministros. Una cocina a medida, ventanas, puertas ocultas o carpintería de obra se fabrican por encargo, y muchas veces tardan de 4 a 8 semanas; el plazo exacto lo confirma el proveedor en la fase de presupuesto. Si el pedido sale cuando la obra ya ha empezado, los operarios acaban esperando al camión.
Los cambios sobre la marcha. Mover un enchufe antes de cerrar la pared cuesta un día. Mover un baño después de alicatar es rehacer media fase. Y las normas de la finca: horarios de trabajos ruidosos, ascensor compartido y sitio para el contenedor, que en calles estrechas de Gràcia o Ciutat Vella hay que planificar aparte.
Dos ejemplos de nuestras obras
Centro de psicología infantil de 250 m² en el Eixample, de enero a junio de 2026: unos cinco meses. El alcance no era pequeño: 24 puertas ocultas, climatización con recuperación de calor y la legalización de la actividad sanitaria. En un local así el calendario se construye alrededor de las partidas largas. Las puertas ocultas y la climatización se diseñan y se piden antes de cerrar paredes, porque después ya no hay margen.
El ejemplo sirve para desmontar un mito: la superficie no es lo que más pesa. Un piso de 100 m² con mucha carpintería a medida puede durar lo mismo que un local de 250 m² bien planificado.
Casa unifamiliar con piscina, de 2022 a 2024, ciclo completo con placas solares. La obra nueva se mide en temporadas, no en meses: proyecto, licencia, movimiento de tierras, estructura, cubierta, instalaciones, piscina y jardín. Para un piso esas cifras no sirven de referencia; las mencionamos para que no se mezclen las dos escalas.
Cómo acortar el plazo sin perder calidad
Cierre los materiales antes de empezar. Azulejo, parquet, grifería, puertas y luminarias aprobados con muestra física antes del primer derribo. Cada decisión que se toma con la obra en marcha es un día en que alguien espera.
Pida primero lo que más tarda. Cocina, ventanas, carpintería y puertas se encargan en cuanto el proyecto está cerrado, no cuando el albañil pregunta por ellas.
Si puede, no viva en el piso durante la obra. Trabajar por zonas alrededor de una familia alarga el calendario y encarece la protección y la limpieza diaria. Si no hay alternativa, se planifica desde el principio y el plazo se ajusta a esa realidad.
Pida un calendario con hitos por escrito y vincule a ellos el pago por fases. Así los dos lados ven lo mismo: qué debería estar hecho esta semana y qué falta. Y no recorte las catas previas para ganar una semana al inicio; suelen devolverse con creces en forma de sorpresas a mitad de obra.
Cómo preparamos el calendario
Respondemos a su solicitud en menos de una hora y concertamos la visita. Tras las mediciones y las catas preparamos el presupuesto por partidas y, junto a él, el calendario por fases: qué se hace cada semana, qué hay que decidir y cuándo, y qué pedidos salen primero.
La obra la ejecuta nuestro propio equipo, y los trabajos especializados, subcontratas de confianza. Tiene un único responsable de obra, que le informa en español o en ruso. El pago se hace por fases según contrato, ligado a esos hitos.
El calendario es un plan, no un dogma. Si al abrir aparece un defecto oculto, se lo enseñamos en la obra y recalculamos el plazo con usted antes de seguir.