
Qué es un baño de diseño universal
Un baño de diseño universal es un baño normal y bonito en el que se han resuelto de antemano cinco cosas: ducha sin resalte, espacio para girar, paredes reforzadas para futuras barras, una puerta que se pueda abrir desde fuera y una grifería fácil de usar con las manos mojadas. Se ve como cualquier buen baño, sin detalles de hospital.
Esto se decide durante la reforma. Con la pared abierta, un refuerzo para una barra cuesta muy poco. Cinco años después, cuando la barra haga falta, habrá que levantar azulejo terminado, y encontrar la misma partida del mismo modelo ya no será posible.
Ducha a ras de suelo en una finca antigua
El reto técnico principal es el desagüe. Para que el agua salga del suelo sin plato hace falta pendiente y un sumidero, y bajo el sumidero, altura para llevar el tubo hasta la bajante. En una casa nueva esto se prevé en el forjado. En un piso antiguo del Eixample, bajo el suelo hay vigas de madera o bovedilla catalana, y rebajar el forjado no suele ser posible.
Hay dos soluciones. Subir todo el suelo del baño unos centímetros y hacer una transición suave hacia el pasillo, sin escalón. O instalar un sumidero lineal junto a la pared, que necesita menos altura que uno puntual. Cuál sirve se ve en la visita de medición, cuando se sabe por dónde va la bajante y qué hay bajo el suelo. En la zona de ducha el pavimento debe ser antideslizante, y en la zona de pendiente el formato grande se sustituye por uno menor para poder hacer la pendiente sin resaltes.
Espacio para maniobrar y la puerta
Como referencia, un baño en el que se pueda girar con andador o silla de ruedas necesita un círculo libre de unos 150 cm entre sanitarios. En un piso urbano pequeño no siempre es posible, pero incluso 120 cm libres delante del inodoro y del lavabo cambian mucho el uso.
La puerta merece atención aparte. Una puerta batiente hacia dentro es peligrosa: si alguien cae, la bloquea con el cuerpo. Es más segura una corredera empotrada o una puerta que abra hacia fuera, con un cierre que se pueda abrir desde el exterior con una moneda. Paso libre de al menos 80 cm. El umbral entre pasillo y baño sobra si la impermeabilización y las pendientes están bien hechas.
Refuerzos para barras y asiento
Una barra soporta el peso de una persona, y ni el pladur ni el ladrillo fino de un tabique antiguo la aguantan. Por eso en la reforma se coloca un refuerzo dentro de la pared, un tablero o un perfil metálico detrás del alicatado. Los puntos son los habituales: junto al inodoro, en el lateral; en la ducha, en la pared de la grifería; y a la altura donde uno se apoya al entrar.
No hace falta montar la barra ahora. Los puntos se fotografían y se marcan en los planos finales para que, años después, el instalador sepa dónde taladrar. En la ducha conviene prever también un asiento abatible, o al menos el refuerzo para él. Para el toallero y el portarrollos existen modelos que funcionan también como apoyo.
Grifería, inodoro, lavabo e iluminación
Un termostático en la ducha evita quemaduras cuando alguien abre el agua caliente en la cocina. Las manetas de palanca se giran mejor que los mandos de rosca cuando las articulaciones duelen. Una ducha de mano en barra regulable sirve igual a un niño que a un adulto que se ducha sentado.
El inodoro suspendido se puede colgar a una altura cómoda, algo por encima de la estándar, y deja limpiar el suelo sin obstáculos. Un lavabo sin mueble debajo, o con un hueco abierto, deja sitio para las rodillas si alguien se acerca en silla.
La luz debe ser uniforme, sin rincones oscuros, con el interruptor junto a la puerta a la altura habitual y una luz nocturna a ras de suelo. El contraste entre suelo, paredes y sanitarios ayuda a quien ve poco: un inodoro blanco sobre un suelo blanco se distingue mal en penumbra.
Errores habituales y por dónde empezar
Errores típicos: una ducha «casi sin resalte» con un bordillo de 2 cm con el que se tropieza; una mampara que estrecha la entrada a la ducha a 60 cm; barras fijadas con tacos en pladur; una puerta que abre hacia dentro en un baño de 3 m².
Si piensa vivir muchos años en el piso o en la familia hay padres mayores, dígalo en la primera reunión. En la visita de medición comprobamos la cota del suelo y el recorrido del desagüe, y en el presupuesto aparecerán como partidas separadas: recrecido del suelo, sumidero, refuerzos y puerta. La obra la lleva un único responsable, en ruso o castellano, con pagos por fases según contrato. Respondemos a las solicitudes en menos de una hora.