
Respuesta corta: cuánto y para qué
Un anticipo razonable es la cantidad que cubre compromisos concretos de arranque del contratista: pedir ventanas, cocina y muebles a medida, materiales con plazos de entrega largos, preparar la obra. En el mercado lo más habitual son anticipos del 10–30 % del presupuesto. Es una práctica, no una norma legal, y la cifra correcta depende de lo que haya que encargar en las primeras semanas.
Para un piso de 100 m² en nivel Basic, con una reforma desde 100.000 € sin IVA, hablamos de 10.000–30.000 €. Si le piden la mitad o todo de golpe, sin desglose, pregunte antes de firmar.
A qué se destina un anticipo justificado
Ventanas y puertas a medida: la fábrica empieza a producir tras el pago a cuenta y el plazo se mide en semanas. Cocina y armarios empotrados: igual. Sanitarios y cerámica que hay que reservar, sobre todo si son de importación. Contenedor de escombros, protección de zonas comunes, andamio o montacargas si hacen falta.
Todo eso se puede enseñar en papel: factura de la fábrica, confirmación de pedido, reserva del proveedor. Pida el desglose del anticipo por esas partidas. Un contratista serio se lo dará sin ofenderse, porque él mismo recibe esas facturas.
Cuándo un anticipo mayor es normal
En una reforma de nivel Luxury, el peso de los pedidos al principio es mayor. Las placas de piedra natural se reservan pieza a pieza, la grifería y las luminarias de diseño vienen de Italia o Alemania, la carpintería se fabrica con planos propios. Ahí un anticipo cercano al 40 % puede ser honesto, pero solo si cada partida importante está respaldada por la factura del proveedor.
Un esquema sensato en estos casos es pagar pedido a pedido, a medida que se colocan, no una suma global. Y acordar de antemano de quién son los materiales si el contrato se interrumpe: la placa pagada debe ser suya, con documento, no estar «en algún almacén de la empresa».
Señales de alarma
El 100 % por adelantado. Pierde toda palanca: si algo sale mal, solo le queda el juzgado. Un contratista con un fondo de maniobra normal no necesita cobrar todo antes de empezar.
Una cifra redonda sin desglose: «la mitad ahora y la mitad al final». No se sabe qué se paga ni qué pasa si la obra se para a medias.
Anticipo antes de firmar el contrato o «para reservar la fecha». Primero el contrato, después el dinero.
Anticipo en efectivo, a una cuenta personal o con presión del tipo «mañana sube el precio». De esas tácticas hablamos en otras guías.
Anticipo por trabajos que no pueden empezar sin licencia. El dinero pasa meses en manos del contratista mientras usted espera al ayuntamiento.
Cómo proteger el anticipo pagado
El contrato dice a qué se destina el anticipo, antes de qué fecha empieza la obra y qué pasa si no empieza: devolución, en qué plazo y descontando qué. El anticipo, por transferencia a la cuenta de la empresa del contrato y con factura.
Después, el anticipo se descuenta: cada pago siguiente resta su parte y al final de la obra queda totalmente compensado. Si el contrato no lo recoge, el anticipo corre el riesgo de quedar «colgado» fuera del calendario.
En proyectos grandes a veces se pide un aval bancario por el importe del anticipo. En un piso es poco habitual, pero se puede preguntar. El sistema de pagos por fases lo tratamos en otra guía; aquí hablamos solo del importe inicial.
Ejemplo: un piso en el Eixample
Tomemos un piso de 110 m² en el Eixample en nivel Standard: reforma desde 220.000 € sin IVA. En las primeras semanas hay que encargar las ventanas, si se cambian, la cocina y los armarios empotrados, mientras la demolición y las instalaciones avanzan en paralelo. El anticipo justificado se compone de los pagos a cuenta a fábricas y de los gastos de arranque en obra, cada uno con su documento.
El resto se paga por fases: demolición, instalaciones, recrecidos y alicatados, acabados, recepción. Si en ese mismo piso le pidieran 110.000 € «para empezar», ninguna fábrica ni ninguna factura explicaría esa cifra.
Cómo lo hacemos nosotros
Trabajamos con contrato y los pagos van por fases ligadas al avance real en obra. El importe del primer pago se fija en el contrato tras el presupuesto, cuando ya se sabe qué hay que encargar en las primeras semanas. Un único responsable lleva la obra, en castellano y en ruso. Cuéntenos su reforma y le responderemos en menos de una hora.