Por dónde empezar
Empiece por cómo va a usar el espacio, no por una lista de materiales. Describa quién vive en el piso, qué funciona hoy y qué tiene que cambiar. Después reúna la documentación que tenga, piense en los accesos, los horarios de obra y dónde vivirá durante la reforma, y fije un marco de presupuesto y de plazos. Con eso ya puede pedir la visita del contratista.
Para la primera visita no hace falta tenerlo todo. Hace falta claridad en lo principal y una lista honesta de lo que todavía no sabe. Un contratista que ve esa lista puede decirle enseguida qué conviene averiguar primero y no hacerle perder tiempo con opciones que no le sirven.
Describa su vida, no el interiorismo
Quién vive en el piso y qué edad tienen los niños. Quién trabaja desde casa y cuántas horas al día. Con qué frecuencia vienen invitados y si se quedan a dormir. Cuánto cocina. Qué guarda y dónde falta espacio ahora. Si hay mascotas. Qué le molesta de la distribución actual: la cola del baño por la mañana, una cocina desde la que no se ve a los niños, un recibidor sin sitio para el cochecito.
Divida la lista en imprescindible y deseable. Lo imprescindible define la distribución y el presupuesto; lo deseable es lo que se puede añadir si el presupuesto lo permite. Anote aparte lo que quiere conservar. En los pisos del Eixample suelen ser el mosaico hidráulico, las molduras, las puertas antiguas o las vigas de madera. Conservar también es un trabajo con su precio, y hay que tenerlo en cuenta desde el principio.
Documentos: qué tiene y qué falta
Reúna lo que ya tenga: planos del piso de la documentación de compra, la cédula de habitabilidad, documentos y fotos de reformas anteriores si se conservan, y las normas de la comunidad de propietarios sobre obras. Las facturas de la luz también sirven: indican la potencia contratada, algo importante si piensa poner inducción, climatización o suelo radiante.
Fotografíe cada estancia, el cuadro eléctrico, los montantes del baño y la cocina, las ventanas y la entrada del edificio. Puede que falte algo, y es normal: solo anote qué no tiene. Si el edificio ha pasado recientemente la inspección técnica (ITE) o la comunidad tiene previstas obras en fachada o montantes, también conviene saberlo antes del presupuesto.
Accesos, horarios y dónde vivir
Cómo llegará el material al piso: tamaño del ascensor, anchura de la escalera, si se puede descargar frente al portal. En el Eixample la descarga en la calle tiene horarios limitados, y el ascensor de un edificio antiguo a menudo no admite una placa de yeso, lo que influye en la organización de la obra. En qué horas se permite hacer ruido, según las normas de la comunidad y la normativa municipal, que se consulta en el ayuntamiento. En una casa de Castelldefels o del Garraf la pregunta es otra: si un camión llega hasta la parcela y dónde se coloca el contenedor.
Y lo principal: dónde vivirá. Una reforma integral con derribo de baños y cocina no es compatible con vivir en el piso; una parcial a veces sí. Hay un artículo dedicado a esta decisión, pero debe tomarse antes del calendario, porque de ella depende el orden de los trabajos.
El marco de presupuesto
Fije para usted una cifra que está dispuesto a gastar y otra que no va a superar. Como referencia para una reforma integral: nuestro nivel Basic parte de 1.000 €/m² sin IVA, es decir, un piso de 100 m² desde 100.000 €; Standard desde 2.000 €/m²; Luxury desde 3.000 €/m². La composición y el precio exactos se determinan en el presupuesto tras la visita y las mediciones.
A esa cifra añada lo que suele ir aparte: mobiliario y electrodomésticos si no entran en el presupuesto, el proyecto de interiorismo, la tramitación de licencias y un margen para imprevistos, sobre todo en un edificio antiguo. Si el presupuesto no cuadra con los deseos, es mejor descubrirlo con la lista de imprescindible y deseable que a mitad de obra.
Plazos: cuente hacia atrás desde la mudanza
Si hay una fecha en la que necesita entrar a vivir, cuente hacia atrás desde ella: entrega y limpieza, obra, suministro de materiales y del mobiliario a medida con sus plazos de fabricación, tramitación de la licencia, proyecto de interiorismo y presupuesto. Cuánto tarda la tramitación depende de la categoría de la obra y se consulta en el ayuntamiento o con el gestor, así que no conviene comprometer la fecha de mudanza con nadie hasta conocer esa categoría.
Los plazos suelen fallar no en la obra, sino en las decisiones: un azulejo elegido tarde, una cocina encargada después de las instalaciones, un acuerdo de comunidad pedido en el último momento. La tabla de decisiones con fechas, que explicamos en el artículo sobre materiales, elimina buena parte de estos riesgos.
El primer contacto y la visita
En la solicitud basta con indicar la dirección o el barrio y la superficie, adjuntar fotos y planos si los tiene, describir brevemente qué quiere cambiar y dar un marco de presupuesto y de plazos. Respondemos a las solicitudes en menos de una hora. Después vienen la visita y las mediciones, y solo entonces el presupuesto.
Llevamos la obra en español y en ruso, con un único responsable desde la primera visita hasta la entrega. Trabaja nuestro propio equipo, las especialidades las hacen subcontratistas de confianza y el pago se hace según contrato, por fases. Si en la visita resulta que primero hay que comprobar un muro, buscar los planos del edificio o aclarar la categoría del permiso, se lo diremos enseguida, antes de hablar de cifras.