
Por qué los encuentros deciden cómo se ve una reforma
Los encuentros entre materiales, donde se juntan suelo y pared, parquet y porcelánico, azulejo y enlucido, premarco y tabique, deciden más que los propios materiales si una reforma parece cara. Hay que localizarlos en el plano, resolver el detalle de cada uno y aprobarlo antes de comprar, no dejarlo al criterio del operario el día de la colocación.
Un parquet caro con un perfil de aluminio sobresaliendo en la puerta del baño y la junta perimetral tapada con un rodapié grueso lleno de clavos se ve peor que un parquet medio con las transiciones bien resueltas. La diferencia casi no cuesta nada si se piensa a tiempo, y cuesta mucho si se descubre con el suelo ya colocado.
Dónde buscar los encuentros en el plano
Tome el plano del piso y marque en color todos los puntos donde cambia el pavimento: entrada, límite entre cocina y salón, umbral de cada baño, salida al balcón o la terraza. Luego marque dónde termina el revestimiento de pared: el canto del azulejo en el baño, el frontal de la cocina, el revestimiento alrededor de la hornacina de la ducha. Añada todas las puertas y los puntos donde el mobiliario toca pared y suelo: armarios empotrados, zócalo de cocina, mueble suspendido del baño.
En un piso de tamaño medio salen varias decenas de puntos así. Cada uno necesita respuesta a tres preguntas: a qué nivel terminan los dos materiales, cómo se resuelve o remata la transición y qué oficio la ejecuta en último lugar.
Suelo con suelo: los niveles se resuelven en el recrecido
El parquet con base, el porcelánico con adhesivo y el microcemento tienen espesores distintos. Para que se encuentren al mismo nivel sin umbral, la diferencia se compensa en el recrecido: más alto bajo el porcelánico, más bajo bajo el parquet. Hay que saberlo antes de hacer el recrecido, así que los pavimentos tienen que elegirse antes de lo que muchos piensan.
La transición puede resolverse con un perfil metálico fino de latón o acero inoxidable, enrasado con ambos pavimentos, o sin perfil si los materiales lo permiten. El parquet necesita junta de dilatación, porque la madera se mueve con la humedad; en el encuentro con el porcelánico esa junta se esconde en el perfil, no se rellena con silicona.
El parquet en espiga, como en el piso Urgel del Eixample, añade otra tarea: el dibujo tiene que acabar bien en el umbral, sin recortes estrechos. Para ello el replanteo parte del eje principal del piso, y en los pasos de puerta a menudo se coloca una cenefa o se cambia de dirección.
Un caso aparte es la ducha de obra a ras de suelo. El plato tiene que tener pendiente hacia el sumidero y el resto del baño seguir plano. Un sumidero lineal junto a la pared permite una sola pendiente y colocar el porcelánico sin cortes en diagonal. La impermeabilización sube por las paredes y pasa bajo el umbral, y se comprueba antes de alicatar.
Suelo con pared y pared con pared
El rodapié puede ser sobrepuesto, enrasado con la pared u oculto con junta de sombra. Los dos últimos se ven más limpios, pero hay que preverlos antes del enlucido: la pared necesita un rebaje o un perfil para el rodapié. Después de pintar ya no se puede decidir.
Donde el azulejo termina y empieza el enlucido hace falta un perfil o un canto limpio enrasado con el enlucido. Las esquinas exteriores del alicatado se hacen a inglete, a 45 grados, o con cantonera metálica, y son soluciones distintas en aspecto y en precio.
Las puertas ocultas son el caso más exigente. En el centro de psicología infantil del Eixample, de 250 m², colocamos 24 puertas ocultas, y en cada una premarco, enlucido y pintura tenían que quedar en un mismo plano sin rendija. Estos encuentros se resuelven en plano y se comprueban en la primera puerta antes de colocar las demás.
El orden: plano, muestra, primer tramo
Cada encuentro relevante necesita un plano sencillo o un croquis acotado sobre foto, y en las zonas visibles, una muestra. Los detalles aprobados se reúnen en la documentación de la obra para que el alicatador, el parquetista, el yesero y el carpintero vean lo mismo. El primer tramo ejecutado de cada tipo se revisa antes de repetirlo en todo el piso: corregir un umbral es fácil, corregir quince es caro.
En nuestras obras de estas decisiones responde una sola persona, la obra la hace nuestra cuadrilla y el mobiliario y los trabajos específicos, subcontratistas de confianza. Envíenos el plano y la lista de materiales elegidos y le respondemos en menos de una hora.